Publicado en Pareja

Presentándonos en silencio

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La noche antes de la cesárea, no dormimos nada como cuando eres niño y al día siguiente es tu cumpleaños y esperas ansiosamente la mañana para ver la sorpresa. Sabíamos que nuestra vida iba a cambiar, pero también tenía escenarios nada favorables en mi cabeza, la idea de tener que tomar alguna decisión difícil algo para lo que nunca estuve o estaré listo, estaba preocupado, pero no podía decírselo a nadie debía mantenerme calmado para ella, ya en la clínica listos y esperando el momento de ir al quirófano, vi el rostro de mi esposa tan tranquila como suele ser todos los días, me calmó sabía que ella estaba bien, tal vez la felicidad de conocer a quien llevó en su vientre tanto tiempo y la conexión tan especial que hay entre madre e hijo eran mayores que la preocupación por el procedimiento médico.

Las imágenes de mí llorando de la emoción por ver a mi hijo eran de todos los días, suponía que así iba a ser aquel día, recuerdo que ya en la habitación de la clínica después del parto durante la noche le pregunte a mi esposa si la sensación fue justo como la imagino? y su respuesta fue negativa, no sabía que sentir ni que decir al respecto incluso llegue a pensar que mal padre voy a ser.

Después de un tiempo mi esposa me pidió que escriba algo referente a lo que sentí cuando nació nuestro hijo, para ser honesto no tenía idea de que escribir, ya que no es sino hasta hoy que empiezo a reconocer las sensaciones de ese día, creo que la palabra que más describe lo que sentí es indescriptible, incluso más profundo que el amor que profesamos a los seres queridos más personal que cualquier otra cosa, pienso que la paz es lo más cercano a la sensación de verlo por primera vez. Hoy empiezo a reconocer todo, no me pregunten ¿por qué después de un año? No sabría responderles, solo sé que por esos pocos minutos que me quede observando y reconociendo a esa pequeña parte de mi me olvide de todo, nada importaba éramos él y yo presentándonos en silencio.

Autor: Marcelo G